sábado, 8 de septiembre de 2012

Capítulo 4


Antes de que pudiera contestar Zayn se abalanzó hacia mí dándome un abrazo.
El mejor abrazo que me habían dando nunca. Cuando se separo de mí nos quedamos el uno en frente del otro, sin saber que decir, sin palabras de por medio. Cada vez estábamos más, y más cerca, hasta que solo nos separaban centímetros de por medio.
Me iba haciendo a la idea de lo que iba a suceder en segundos, a si que rápidamente le dí un beso en la mejilla, y con un gesto le dije que entrara en casa.
Solté un pequeño suspiro y entré yo también. Estaban todos en el salón tomándose unas tazas de café.
- Como esperáis a los demás, ¿no? Aunque veo que vosotras dos estáis más atentas a otras cosas -.
Mar y Bea se pusieron rojas a más no poder, lo que hizo que todos nos empezáramos a reír.

La tarde transcurrió normal, como si fuéramos unos amigos de toda la vida tomando algo juntos. Louis no paraba de hacer chorradas todo el rato, y yo como soy de risa floja, prácticamente me reía por todo lo que hacía.
Cada vez que pasaba más tiempo, las chicas se iban soltando más y más. Notaba como Niall ponía nerviosa a Mar ya que no paraba de mirarla y ella se ruborizaba poco a poco.
- Oye, ¿y si cantáis algo? Me han dicho que no cantáis nada mal en directo – dije.
- ¡Por supuesto! – contestó Niall. – Voy un segundo al coche a por mi guitarra.
- No te preocupes, yo tengo una en mi habitación, ahora mismo te la traigo.
Subí por las escaleras y me dirigí a mi dormitorio, abrí una caja que estaba en mi armario y la saqué de la funda.
- ¡Bú! -.
- ¡Aah! ¡Harry, eres idiota! -.
Me acerqué a él y le fui dando golpes lo más fuerte que podía, hasta que me arrinconó a la pared y me sujetó los brazos.
- Vuelve a hacer eso y te juro que la próxima vez que te vea me aseguraré de tener un paraguas cerca de mí -.
Me cogió las manos y me las puso alrededor de su cintura mientras se iba acercando hacia mí.
- Styles, no me pones nerviosa. No soy una de esas chicas que en cuanto la miras se rinden a tus pies y a partir de ahí ya babean por ti. Lo siento, pero yo no soy de las de un polvo de una noche  -.
Quité las manos de su cadera y cogí la guitarra para salir, pero agarró por el brazo haciendo que nos quedáramos a milímetros de distancia.
- No te preocupes, tenemos mucho tiempo por delante. Me da a mí que nos vamos a ver más de un día, a si que no tengo prisa, y no me gusta que me pongan las cosas fáciles. Ves, somos tal para cual -.
Solté una pequeña risa irónica. Con una sonrisa pícara le cogí del cuello de la camisa e hice que nuestros labios se rozaran, haciendo amagos de beso. Hice que su deseo de juntar nuestros labrios saliera, y me encantaba jugar con él.
Me acerqué a su oreja y le susurré: ‘’ Sueñas mucho Styles, no te hagas muchas ilusiones. No soy una chica fácil, eso te lo aseguro. Y de momento, no me interesas. ‘’
Bajé las escaleras corriendo hasta el punto de que casi salgo rodando por ellas.
- Te dábamos por perdida bicho – dijo Liam.
- ¿Bicho? Perdona, ¿pero desde cuando me llamas así? – pregunté dándole la guitarra a Niall y poniendo los brazos en jarra.
- Un acto reflejo, pero a partir de ahora te voy a llamar así, me ha gustado el mote -.
- ¡Porque tengas unos cuantos años más que yo no tienes derecho a llamarme así! Pero te lo perdono porque me caes bien – dije mientras le daba un abrazo.
En ese momento bajo Harry, y yo me reí por lo bajo.
- Bueno, ¿empezamos ya? – dijo él lo más serio posible.
- Oye, ¿alguna de vosotras sabe cantar? – dijo Niall tocando algunos acordes en la guitarra.
Miré a las chicas haciendo una mirada con los ojos para que ellas no dijeran nada.
Nos dirigimos a los chicos y las tres negamos con la cabeza.
Niall empezó a tocar y los demás le siguieron cantando. I won’t give up, de Jason Mraz. Una de mis canciones preferidas.
Me pasé toda la canción tarareándola, y aunque tenía ganas de ponerme a cantar en ese mismo instante, no debía hacerlo.
En mitad de la melodía, me llego un mensaje al móvil:
‘’ Se ve que el morenito no te quita la vista de encima. Bea xx ‘’
Al leerlo, se dibujo una sonrisa en mis labios, y ella se dio cuenta. Levanté la vista haber si era verdad y sí, allí estaba él, sentado con los brazos en las rodillas. Mi mirada se cruzó con las suya, y un pequeño escalofrío recorrió por mi cuerpo.

- ¡Hola cariño! Ya hemos lle...-
Joder. Menudo susto me he metido.
- ¡Mamá! ¡No sabía que ibais a llegar tan pronto!.-
Rápidamente me levanté y les fui a dar dos besos a cada uno. Los demás se levantaron del sofá rojos de la vergüenza.
- ¿Pronto? A mí las diez y media para un miércoles no me parece muy pronto que digamos -.
- ¡¿Diez y media?! Joder lo siento, se me ha pasado la hora, no me he dado cuenta -.
- Esa boca – dijo señalándome con el dedo, a lo que los demás empezaron a reírse suavemente – ¿No me vas a presentar a tus amigos? -.
- Perdón. Em… sí claro. Estos son Niall, Harry, Louis y Liam -.
- Encantados – contestaron todos al unísono.
- Igualmente chicos, soy Carmen -.
- Bueno, nosotros nos tenemos que ir yendo – dijo Liam – Un placer -.
-  Pues hasta la próxima, que conociendo a mi hija, me da a mí que va a ser pronto -.
- ¡Mamá! -.
- A saber que habréis estado haciendo – gritó mi padre desde la cocina.
- Gracias papá, gracias por tú ayuda -.
Salimos de mi casa y las chicas y yo les acompañamos hasta el coche.
- Ya nos veremos chicos – dijo Zayn despidiéndose.
- ¡Eso espero! A sido un placer – dije yo imitando la acción de Zayn.
Las chicas también se despidieron, los chicos se montaron en el coche y arrancaron.
- Chicas, meteos en casa y llamad a vuestras madres. Esta noche os quedáis aquí a dormir -.
- ¡Vale! Y así os dejamos un rato tortolitos – dijo Mar giñándome un ojo mientras entraban.

Los dos nos quedamos allí, sin saber que decir, simplemente mirándonos.

- Zayn… solo, darte las gracias. Por la rosa, por traer a los chicos, por todo lo que ha sucedido hoy -.
- No hay de que peque, los amigos estamos para eso. A parte, no te merecías nada de lo que hecho estas últimas semanas, las gracias te las tendría que dar yo, por perdonarme -.
Fui hacia él y le di un enorme abrazo. Uno de esos en los que los sentimientos salen y fluyen, uno de esos de los que tienes entres tus brazos y nunca quieres que acaben, de los que sabes que son de verdad.
Al separarnos nos quedamos a pocos centímetros, y mi mirada se dirigió a sus labios, sin pensarlo. Levanté la vista y vi que él hacía lo mismo. Simplemente sonreí.
A los pocos segundos nuestras miradas se encontraron, y no dudé ni un segundo en besarle.
Un beso al que él me correspondió, un beso corto pero lleno de emociones.
- ¡Paola, entra en casa ahora mismo! -.
- Mi madre, como no. Hasta mañana – dije mientras le daba un beso en la mejilla.
- Hasta mañana Paola -.

Solté una pequeña sonrisa y entré a casa, preparada para las preguntas que vendrían de camino.

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