sábado, 1 de septiembre de 2012

Capítulo 2


- Hombre, dichosos los ojos chico nuevo -.

En ese momento se giró hacia mí. En sus manos tenía unos cascos que se puso al instante, ignorándome por completo.
No hay cosa que más me fastidie que pasen de mí sin razón, y como tenía que ir al mismo sitio que él, no dudé ni un segundo en seguirle.
Al encontrarme a su lado le empecé a llamar, pero no conseguía nada. Llevaba la música al máximo diría yo, a si que le quité los cascos en seguida, a lo que el reaccionó quitándomelos, pero yo me resistí.
- ¡¿Se puede saber qué narices estás haciendo guapita?! – consiguió decir mientras me quitaba finalmente los auriculares.
- Bueno, ya veo que alguien no se ha levantado con muy buen pie esta mañana.
Mira, no sé si lo de `chico nuevo´ que he dicho antes te habrá molestado, y si es así lo siento, a mí no me gustaba que me llamaran así hace unos cuantos años. Pero simplemente venía a saludarte – dije finalmente dándole la mano. – Si quieres empezamos de nuevo. Encantada, me llamo Paola.
Él me correspondió al saludo mientras se reía.

- Entonces no eres inglesa – dijo él con voz interesante.
- Que va, soy española. He nacido y vivido allí hasta los 4 años. Después me fui con la familia de mi padre a Italia hasta los 7, y finalmente me vine a vivir aquí. Y aquí sigo pasados 8 años.¿Y tú? No tienes mucha pinta de ser inglés de sangre, sin ofender… -.
- Bueno, mi madre es inglesa, pero mi padre es pakistaní -.
- Ya decía yo, demasiado morenito eras tú para este sol inglés. – Y nada más decir eso, nos empezamos a reír a carcajadas. – ¿Y todavía no has sido acosado por las fans? Digo, es lo típico de ser una estrella de la música, ¿no?

Cada vez que continuaba con la frase, sus ojos se habrían más y más.
- Sí, se que eres cantante. Pero no te preocupes, no soy una de esas fans locas que se te enganchan de la pierna para ir contigo a todos sitios -.
- Jajajaja, pues sinceramente, me alegro de que no seas de esas.
Al decir eso, yo me sonrojé como una tonta, pero no sabía el porqué. Sacar mis colores era una de las cosas que nunca había conseguido controlar.

El resto del camino había sido muy divertido. No parábamos de decir chorradas, por lo que la poca gente que había a esas horas de la mañana se nos quedaba mirando.
Yo le pregunté que si un día podía presentarse a mis amigas, ya que eran totalmente fans del grupo, y él me contesto con un simple ‘’cuando quieras’’.

Historia. Última hora de clase.
- Bien clase. Quiero que me hagáis un trabajo en parejas sobre la Revolución Francesa, el descubrimiento de América, o la Segunda Guerra Mundial en un país concreto. Ahora os iré nombrando y quiero que valláis sacando un papel de esta urna, sin hacer trampas.-
Los alumnos se iban levantando poco a poco, hasta que mencionaron mi nombre.
Cerré los ojos, cogí un papel cualquiera y lo abrí.
- ‘’Menuda sorpresa’’ – pensé.
Se lo enseñé al profesor y lo apuntó en una lista.
- Bien bien, la señorita Fini con el señor Malik, me entusiasma ver el trabajo que van a hacer los dos juntos – dijo el profesor intentando parecer interesante.
- Profesor, yo ya les iría poniendo la nota, un 2 máximo – dijo uno de los chicos que había en clase.
- Yo que tú me iría callando, ¿o quieres que llamemos a tú mamá y te traiga el chupete Ralf?.- Al terminar de decir eso todo el mundo empezó a reírse, pero el profesor lo interrumpió con una de sus caras.

Nada más terminar las clases, Zayn y yo nos dirigimos a la biblioteca preparados para empezar a hacer el trabajo.
Elegimos el descubrimiento de América, ya que era de lo que más fácil nos parecía. Acordamos que Zayn buscaría en todo tipo de libro que encontrara, yo buscaría en internet y después juntaríamos todas las ideas.
Nos tiramos más de dos horas así, recopilando toda la información que podíamos, hasta que decidimos seguir en casa para descansar un poco.
- ¡Dios mío! ¿Cuándo se supone que tenemos que entregar este trabajo? – pregunté yo tumbándome en la cama
- Se supone que dentro de dos días, pero el profesor no ha dicho que fuera obligatorio – contestó él arqueando las cejas.
- Já já já, muy graciosillo estás tú últimamente ¿no? – dije yo incorporándome.
- Encima te quejas, que intento hacerte reír -.

En ese momento, los dos nos quedamos mirándonos. Tenía unos ojos realmente preciosos, y en aquel momento me di cuenta de que no hacía falta tener los ojos claro para tener una bonita mirada.
Me quedé sumergida en mis pensamientos, seguramente sonriendo como una tonta. Y cuando reaccioné, notaba que cada vez se iba acercando más y más hacia mí, hasta el punto que podía notar su respiración y escuchar los latidos de su corazón. Nuestros labios estaban a punto de rozarse, hasta que giré la cabeza bruscamente.
- Lo siento, no debería, no puedo – dije con la mirada perdida.
Él simplemente no contestó. Seguimos con el trabajo, cada uno por su lado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario