(*Narra
Paola*)
13 de
septiembre. 7:15 de la mañana.
Suena el
despertador a ritmo de Maroon 5. Me levantó de la cama dando un grandísimo
bostezo. Era el primer día del nuevo curso y todavía no estaba acostumbrada a
despertarme antes de mediodía.
Nada más
levantarme, hago la cama y me visto. Una camiseta de manga corta color morada, pantalones
cortos vaqueros y unas mustangs negras.
Bajo a la
cocina donde está mi madre y me pongo a preparar el desayuno.
- Buenos días
mamá – dijo dándola dos besos.
- Buenos días
cariño, ¿preparada para empezar el primer día? -.
- Ni me lo
recuerdes, con lo agusto que estaría yo a estas horas en la cama… - contestó
mientras me siento y empiezo a tomarme el colacao con galletas.
- Todos hemos
pasado por eso, pero tú te acostumbras muy rápido a madrugar, a si que coge tu
mochila y vete que si no llegarás tarde -.
Aunque
estuviera todo lo perezosa que se pudiera, mi madre llevaba razón, a si que
dejé el tazón de leche en el fregadero y me despedí con un ‘’Te quiero mamá’’
mientras salía por la puerta.
Al ir andando
hacía el instituto, pude ver a dos chicas que me sonaban muy familiares hasta
que las reconocí y fui corriendo hacia ellas.
- ¡Mar, Bea,
esperar! – dije gritando mientras las dos se giraban con una sonrisa en la
cara.
- ¡Paola! –
dijeron las dos al unísono dándome un abrazo cada una.
- ¿Qué tal
todo? ¿Las vacaciones bien? – me preguntó Mar agarrándome de la mano.
- Pues bien,
ya sabéis lo de siempre. ¿Y las vuestras que tal? -.
- Igual que
el año pasado, pero solo te recomiendo una cosa; Nunca te vayas de vacaciones con una rubia que tiene obsesión por un grupo
de música adolescente – contestó Bea mientras giraba la cabeza hacia Mar, a lo
que yo contesté con una risa.
- ¡Oye! Dirás
de mí, pero después eras tú la que se ponía a dar besos a mis posters donde
aparecían ellos – dijo Mar mientras se cruzaba de brazos y yo seguía riéndome.
- Bueno
bueno, ya vale de tanto grupo. Es el primer día de curso y se os nota la emoción a kilómetros de distancia eh - dije en tono sarcástico.
- Nadie del
planeta podría emocionarse con una cosa así, pero yo espero que venga el típico
chico nuevo, ¿de esos que nada más verles te roban el corazón? – contestó Bea
mientras se ponía risueña.
- Y yo quiero
el príncipe azul que me coja en caballo y que me lleve al País de Nunca Jamás –
empezó a decir Mar mientras Bea la sacaba la lengua –. Y menos mal que de
momento soñar es gratis, si no tendrías unas cuantas deudas –.
- Bueno,
déjala a la chica, si es feliz… Y tú tienes novio, ¡normal que no tengas ningún
sueño de estos! – dije intentando defender a Bea, pero a los segundos nos
pusimos todas a reírnos mientras entrábamos a clase.
A primera
hora nos tocaba Historia, y como era de esperar, la mayoría de la clase se puso
a dormir, hasta que llamaron a la puerta y entraron la secretaría del edificio
con un nuevo chico.
Éste era
alto, de color morena de piel. Moreno de ojos oscuros con algunos tatuajes que
se dejaban ver en sus brazos.
- Clase, os
quiero presentar a todos a nuestro nuevo alumno Zayn Malik que viene desde
Bradford.– Al terminar de presentar al chico, mi mirada se cruzó con la de Mar
y la de Bea. Las dos se miraban mutuamente como si lo que estuvieran viendo un sueño hecho realidad, pero Bea le miraba de una forma diferente, una
forma especial.
‘’’Oins, ya verás como esta se me enamora rápido’’ – dije en mis pensamientos, y cuando me quise dar
cuenta el chico nuevo estada sentado a mi lado, así que lo mínimo que podía
hacer era presentarme.
- Encantada,
me llamo Paola – contesté mientras le daba la mano.
- Igualmente
-.
El día transcurrió
normal, con alguna que otra mirada de Zayn hacía mí, pero es algo que no le
daba mucha importancia. Acababa de empezar el curso, y echarme novio era algo
que no entraba en mis planes. A parte, acababa de conocer a ese chico, y no
sentía nada por él. Feo no era, todo hay que decirlo, pero no era mi tipo.
En el
patio descubrí que era uno de los chicos de esa banda por la que se habían
interesado Bea y Mar este verano, One Directon.
Cuando sonó
el timbre de salida, me reuní con las chicas en las taquillas y al salir vi a
mi padre en la puerta principal con su coche.
- ¡Papá, no
sabía que ibas a venir a buscarme! Menos mal, así llegamos antes a casa, que me
muero del hambre. Oye, ¿podemos llevar a Bea y a Mar a su casa que nos pilla de
paso? -.
- Cariño, yo
también me alegro de verte – dijo dándome un abrazo y riéndose a la vez – Claro
que las podemos llevar, pero también tenemos que llevar a otro chico, no sé si
lo conocerás, se llama… Zayn,Zayn... ¡Zayn Malik! -.
Al oír
aquellas dos palabras se me abrió la boca de par en par. ¿De qué conocería mi
padre a ese chico y qué tenía que ver con él?
- Em… Si, si,
lo conozco… Lo único que no se si se habrá ido ya a su casa… - contesté a mi
padre mientras Bea y Mar se metían en el coche sin poder articular palabra.
- No, me da a
mí que no. Mírale, ahí está. Dile que venga, que nosotros le llevaremos a casa
–.
Yo solo
asentí con la cabeza en dirección a Zayn.
- Ven con
nosotros, me ha dicho mi padre que te llevará a casa – le dije yo cogiéndole
del brazo antes de que él pudiera decir nada – Siéntate delante -.
Una vez todos
en el coche, las chicas seguían sin inmutarse por nada, como si el tiempo si
hubiera parado y ellas dos no sintieran nada.
Yo
simplemente miraba por la ventana contemplando el día. Hacía mucho calor, y eso
que estábamos en septiembre. De vez en cuando miraba por el espejo retrovisor,
y mi mirada siempre se topaba con la de Zayn, a lo que yo reaccionaba y quitaba
la vista.
Cuando me
quise dar cuenta, solo quedábamos en el coche mi padre, él y yo. Al llegar a
nuestro edificio, Zayn seguía en el coche, lo que me dio por pensar que tenía
un vecino nuevo.
- Papá, ¿Zayn
vive en nuestro edificio? -.
- Vive en piso de al lado cariño, tu habitación da en frente a la tuya – contestó mi padre mientras habría mi puerta.
Nada más
decir eso pensé en Bea y en Mar, en cuanto las gustaría vivir en mi casa en estos
momentos, y empecé a reírme sola.
Al día
siguiente, al salir de casa cuando estaba a punto de ponerme lo cascos del
móvil, ví que la puerta del edificio de mi derecha se abría.
No sé porque
me daba a mí, pero a partir de ahora tenía nuevo compañero para ir al instituto.
