jueves, 30 de agosto de 2012

Capítulo 1


(*Narra Paola*)


13 de septiembre. 7:15 de la mañana.

Suena el despertador a ritmo de Maroon 5. Me levantó de la cama dando un grandísimo bostezo. Era el primer día del nuevo curso y todavía no estaba acostumbrada a despertarme antes de mediodía.
Nada más levantarme, hago la cama y me visto. Una camiseta de manga corta color morada, pantalones cortos vaqueros y unas mustangs negras.
Bajo a la cocina donde está mi madre y me pongo a preparar el desayuno.
- Buenos días mamá – dijo dándola dos besos.
- Buenos días cariño, ¿preparada para empezar el primer día? -.
- Ni me lo recuerdes, con lo agusto que estaría yo a estas horas en la cama… - contestó mientras me siento y empiezo a tomarme el colacao con galletas.
- Todos hemos pasado por eso, pero tú te acostumbras muy rápido a madrugar, a si que coge tu mochila y vete que si no llegarás tarde -.
Aunque estuviera todo lo perezosa que se pudiera, mi madre llevaba razón, a si que dejé el tazón de leche en el fregadero y me despedí con un ‘’Te quiero mamá’’ mientras salía por la puerta.

Al ir andando hacía el instituto, pude ver a dos chicas que me sonaban muy familiares hasta que las reconocí y fui corriendo hacia ellas.
- ¡Mar, Bea, esperar! – dije gritando mientras las dos se giraban con una sonrisa en la cara.
- ¡Paola! – dijeron las dos al unísono dándome un abrazo cada una.
- ¿Qué tal todo? ¿Las vacaciones bien? – me preguntó Mar agarrándome de la mano.
- Pues bien, ya sabéis lo de siempre. ¿Y las vuestras que tal? -.
- Igual que el año pasado, pero solo te recomiendo una cosa; Nunca te vayas de vacaciones  con una rubia que tiene obsesión por un grupo de música adolescente – contestó Bea mientras giraba la cabeza hacia Mar, a lo que yo contesté con una risa.
- ¡Oye! Dirás de mí, pero después eras tú la que se ponía a dar besos a mis posters donde aparecían ellos – dijo Mar mientras se cruzaba de brazos y yo seguía riéndome.
- Bueno bueno, ya vale de tanto grupo. Es el primer día de curso y se os nota la emoción a kilómetros de distancia eh - dije en tono sarcástico.
- Nadie del planeta podría emocionarse con una cosa así, pero yo espero que venga el típico chico nuevo, ¿de esos que nada más verles te roban el corazón? – contestó Bea mientras se ponía risueña.
- Y yo quiero el príncipe azul que me coja en caballo y que me lleve al País de Nunca Jamás – empezó a decir Mar mientras Bea la sacaba la lengua –. Y menos mal que de momento soñar es gratis, si no tendrías unas cuantas deudas –.
- Bueno, déjala a la chica, si es feliz… Y tú tienes novio, ¡normal que no tengas ningún sueño de estos! – dije intentando defender a Bea, pero a los segundos nos pusimos todas a reírnos mientras entrábamos a clase.

A primera hora nos tocaba Historia, y como era de esperar, la mayoría de la clase se puso a dormir, hasta que llamaron a la puerta y entraron la secretaría del edificio con un nuevo chico.
Éste era alto, de color morena de piel. Moreno de ojos oscuros con algunos tatuajes que se dejaban ver en sus brazos.
- Clase, os quiero presentar a todos a nuestro nuevo alumno Zayn Malik que viene desde Bradford.– Al terminar de presentar al chico, mi mirada se cruzó con la de Mar y la de Bea. Las dos se miraban mutuamente como si lo que estuvieran viendo un sueño hecho realidad, pero Bea le miraba de una forma diferente, una forma especial.
‘’’Oins, ya verás como esta se me enamora rápido’’ – dije en mis pensamientos, y cuando me quise dar cuenta el chico nuevo estada sentado a mi lado, así que lo mínimo que podía hacer era presentarme.
- Encantada, me llamo Paola – contesté mientras le daba la mano.
- Igualmente -.

El día transcurrió normal, con alguna que otra mirada de Zayn hacía mí, pero es algo que no le daba mucha importancia. Acababa de empezar el curso, y echarme novio era algo que no entraba en mis planes. A parte, acababa de conocer a ese chico, y no sentía nada por él. Feo no era, todo hay que decirlo, pero no era mi tipo. 
En el patio descubrí que era uno de los chicos de esa banda por la que se habían interesado Bea y Mar este verano, One Directon.
Cuando sonó el timbre de salida, me reuní con las chicas en las taquillas y al salir vi a mi padre en la puerta principal con su coche.
- ¡Papá, no sabía que ibas a venir a buscarme! Menos mal, así llegamos antes a casa, que me muero del hambre. Oye, ¿podemos llevar a Bea y a Mar a su casa que nos pilla de paso? -.
- Cariño, yo también me alegro de verte – dijo dándome un abrazo y riéndose a la vez – Claro que las podemos llevar, pero también tenemos que llevar a otro chico, no sé si lo conocerás, se llama… Zayn,Zayn... ¡Zayn Malik! -.
Al oír aquellas dos palabras se me abrió la boca de par en par. ¿De qué conocería mi padre a ese chico y qué tenía que ver con él?
- Em… Si, si, lo conozco… Lo único que no se si se habrá ido ya a su casa… - contesté a mi padre mientras Bea y Mar se metían en el coche sin poder articular palabra.
- No, me da a mí que no. Mírale, ahí está. Dile que venga, que nosotros le llevaremos a casa –.
Yo solo asentí con la cabeza en dirección a Zayn.
- Ven con nosotros, me ha dicho mi padre que te llevará a casa – le dije yo cogiéndole del brazo antes de que él pudiera decir nada – Siéntate delante -.

Una vez todos en el coche, las chicas seguían sin inmutarse por nada, como si el tiempo si hubiera parado y ellas dos no sintieran nada.
Yo simplemente miraba por la ventana contemplando el día. Hacía mucho calor, y eso que estábamos en septiembre. De vez en cuando miraba por el espejo retrovisor, y mi mirada siempre se topaba con la de Zayn, a lo que yo reaccionaba y quitaba la vista.

Cuando me quise dar cuenta, solo quedábamos en el coche mi padre, él y yo. Al llegar a nuestro edificio, Zayn seguía en el coche, lo que me dio por pensar que tenía un vecino nuevo.
- Papá, ¿Zayn vive en nuestro edificio? -.
- Vive en piso de al lado cariño, tu habitación da en frente a la tuya – contestó mi padre mientras habría mi puerta.
Nada más decir eso pensé en Bea y en Mar, en cuanto las gustaría vivir en mi casa en estos momentos, y empecé a reírme sola.

Al día siguiente, al salir de casa cuando estaba a punto de ponerme lo cascos del móvil, ví que la puerta del edificio de mi derecha se abría.
No sé porque me daba a mí, pero a partir de ahora tenía nuevo compañero para ir al instituto.


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Los primeros amores jamás acaban del todo.
 Nadie es perfecto, pero no significa que no valga la pena.