Habían pasado
dos semanas desde la última vez que estuve con Zayn, la última vez que nos
dirigimos la palabra.
Íbamos juntos
a la mayoría de las clases aunque él iba un par de cursos más adelantado que
yo, y ni si quiera ha habido una mirada.
¡Es un imbécil!
Se comporta como un crío de cinco años, un niño que en cuanto no tiene lo que
quiere se coge una rabieta y se enfada.
Lo único que
se me ocurre pensar es que esté así porque no le deje besarme, y si ha sido por
eso tampoco lo veo normal como para ignorarme, hacer como si no existiera
Pero ya está,
decidido. Hasta aquí hemos llegado. De hoy no pasa, y va a escuchar cada
palabra que salga de mi boca.
Me pasé todo
el día buscándole, pero no daba ninguna señal de vida. Les conté todo lo
ocurrido a Bea y a Mar, ya que últimamente no había tenido mucho contacto con
ellas. Con todo lo que las conté, conseguí que se quedaran de piedra.
Las dos y
diez.
Las clases
había terminado por hoy, a si que las chicas y yo pusimos rumbo hacia mi casa
para ir todas a comer.
Entonces
cuando menos me lo esperaba, allí le ví. Estaba en un callejón, apoyado en una
farola fumándose un cigarrillo acompañado de cuatro chicos más.
- Chicas,
esperadme aquí un momento -.
Dicho esto,
fui caminando rápidamente hacia el grupito de chicos.
- Tenemos que
hablar – dije en frente de Zayn con tono enfadado.
- Tú y yo no
tenemos nada de qué hablar guapita – contestó tirando la colilla echándome el
humo en la cara, a lo que yo reaccioné acercándome más a él.
- Mira
vecinito, no me toques más las narices que ya me las has tocado bastante ¿vale?
A si que ahora me vas a escuchar y vas a estar bien calladito. Solo tengo unas
cosas que decirte, no te quitaré mucho de tu tiempo de superestrella.
Eres un
cobarde, no eres más que un simple cobarde. Un niño mimado que lo quiere todo y
tiene que ser dicho y hecho. ¿Pero sabes que pasa? Que la vida real no es así. En la vida
real hay que saber esperar, que todo pasa en su momento, y si pasa es por una
razón.
¿Te enfadaste porque no tuviste un beso? Pues toma, aquí tienes tu beso.
Le cogí por
la nuca y simplemente lo atraje hacia mí y lo besé, un beso al que él no
respondió pero que sin embargo, me trasmitió un sentimiento que no puedo
describir. – Espero que ya estés totalmente contento -.
Fui a coger
mi mochila dispuesta a irme cuando me giré y vi a las chicas con los ojos fuera
de las órbitas y la boca que les iba a llegar al suelo.
- ¡¿No os he
dicho que esperarais fuera?! -.
Ellas no
contestaron. Parecía hipnotizadas.
Finalmente
cogí mi mochila y antes de seguir andando, me volví a girar hacia él ya más
calmada.
- Mira Zayn,
tendrás 18 años, pero te puedo asegurar que mis 15 están mucho mejor puestos
que los tuyos -.
Salí de aquel
callejón, aún sin creerme lo que había salido de mi boca minutos atrás.
Cuando llegamos a mi casa, la comida ya estaba
preparada. Nos sentamos las tres en
silencio, hasta que una de nosotras decidió romperlo.
- Paola, te
acabas de dar cuenta de que acabas de…de dar… pues eso… -.
- Lo que Bea
intenta decir, es que ni te has dado cuenta de que acabas de dar tu primer beso
– dijo Mar terminando la frase de Bea.
Al escuchar
eso me atraganté con el vaso de agua. No me había dado ni cuenta. Joder, tengo
15 años y era mi primer beso. Y encima con uno de 18. Pues tampoco era para
tanto la verdad. Y tampoco he cometido un delito ya que no tengo ninguna
relación amorosa con él.
- Bueno sí,
mejor cambiamos de tema – contesté avergonzada.
En ese
momento mi móvil empezó a sonar. Un mensaje nuevo. Número desconocido.
‘’ Ve a tú
habitación y asómate por la ventana ‘’.
Mi cara fue
extraña al leer el SMS, pero sin pensármelo dos veces hico lo que ponía.
Subí las
escaleras tan rápido como pudo y abrí aquel cuadrado para asomarme. Ahí estaba
él, con su perfecta sonrisa y con una rosa blanca en la mano.
- Por aquí
huele un poco a arrepentimiento, ¿no crees? -.
- ¿Puedo
pasar o me vas a tener aquí todo el día? – dijo llevándose una mano al pecho.
- ¿Enserio me
vas a hacer elegir Malik? Yo que tú no daría muchas ideas… - contesté poniendo
cara picarona – Ya voy a abrirte tonto -.
Fui por todo
el pasillo sonriendo con cara tonta,
pero esperaba que mereciera la pena.
Mar y Bea
estaban en el salón tumbadas viendo la tele, pero cuando llamaron al timbre se
levantaron corriendo a abrir la puerta.
De detrás de
ellas apareció un chico rubio de ojos azules. Seguido de él entraron un chico de
pelo rizado y otro con unos tirantes, para después pasar un chico de ojos
marrones. Pasaron todos excepto Zayn.
Los cuatros
saludaron a las chicas de forma normal, pero las chicas estaban petrificadas.
- Valla, si
llego a saber que las chicas se quedan así, nos os hubiera ni dejado pasar –
dije en tono irónico.
- No te
preocupes, suele pasar a menudo – contestó el chico rubio – Soy Niall,
encantado – nos dimos la mano.
Estos son Liam,
Harry, y Louis, y a tú Romeo creo que ya le conoces.
- ¡Oye!
¿Desde cuándo es mi Romeo? ¿Qué me he perdido? Por cierto, ¿Dónde está? -.
Los cuatro
chicos me señalaron la puerta al mismo tiempo. Yo simplemente fui a abrirla y
allí le ví, de la misma forma que cuando me asomé por la ventana. Pensé en ir
corriendo y darle un abrazo, pero no le iba a poner las cosas tan fáciles.
- ¿Quiere
algo Señor Malik? -.
- Toma, esto
es para ti – dijo dándome la rosa.
- Gracias…
¿algo más? -.
- Pues…
esto…bueno yo… ¿me vas a hacer sufrir de esta forma? -.
- ¡Por
supuesto que sí! Pero como me das penilla, te haré sufrir menos de lo esperado
– guiñé un ojo. - ¿Tiene algo que decirme? -.
- Pues… que
lo siento. Siento haberme comportado como un cobarde, por haberte ignorado estas
semanas. Sinceramente no sé porque lo hice. Y te juro que me arrepiento de todo
lo que hice. Sé que ha estado mal mi comportamiento, y que todo lo que has
dicho hace unas horas es totalmente cierto.
¿Me perdonas?
Awwwww, me he leído el 2 y el 3 seguidos, sí no se por qué pero el 2 no le había leído... ¡ME ENCANTA! Sí, sí, así, simple but effective.
ResponderEliminarEspero el siguiente :)
Un beso <3